INGREDIENTES

1 kg de harina
6 huevos frescos
1 piel de limón rallada
30 g  de mezcla de anís y cilantro en polvo (matalahúva)
100 g de mantequilla pomada
1 copita de anís
250g de azúcar
1 cucharadita de café de sal
50 g de levadura prensada 
1 sobre de levadura química
El zumo de una naranja
Azúcar granulado o en polvo

 

PREPARACIÓN

Preparamos y pesamos todos los ingredientes. Sacamos la mantequilla de la nevera  con tiempo suficiente para que se ablande. Rallamos la piel del limón y la reservamos. Calentamos 50 ml de agua y cuando esté tibia incorporamos la levadura prensada, la deshacemos con un tenedor y reservamos.
En un bol de tamaño adecuado ponemos la harina, vamos incorporando todos los ingredientes secos y los mezclamos bien. Incorporamos la mantequilla pomada y amasamos. Añadimos los huevos uno a uno y acabamos con los ingredientes líquidos.
Amasamos con las manos hasta conseguir una masa elástica y homogénea. Si nos queda seca, podemos añadir un chorrito de agua o leche a temperatura ambiente. Espolvoreamos la superficie de la masa con harina, tapamos y la dejamos fermentar 3 o 4 horas en un lugar cálido


FERMENTACIÓN

Debemos vigilar la fermentación. Si la temperatura ambiente es demasiado fría, la fermentación tardará más. Dejaremos subir la masa hasta que doble su volumen.

COCCIÓN

Ponemos a calentar una sartén con abundante aceite de oliva. Vamos cogiendo pequeñas porciones de masa con las manos, las trabajamos como si quisiéramos hacer albóndigas y hacemos un agujero en el centro para darle la forma al buñuelo. Freímos con el aceite caliente y  damos la vuelta. Estos buñuelos deben quedar oscuros, si quedan claros no están suficientemente hechos.  Cuando los estemos friendo, tendremos cerca un bol con leche para limpiarnos las manos de la masa que se nos quede pegada.

PARA SABER MÁS

En casa nos gustan pasados ​​por azúcar. También se pueden tomar con un hilo de miel. Se conservan durante varios días. Si quedan secos, un toque de microondas y listos. También los podemos congelar. Antiguamente existía la costumbre de rociar los buñuelos con una rama de laurel, bendecida el domingo de Ramos, que se mojaba con anís.

RESULTADO 
Los buñuelos que se han hecho en casa toda la vida, mi madre todavía los hace por semana santa, y los devoramos con glotonería.

Que aproveche!

Júlia