
INGREDIENTES
Tomates naturales maduros
Material para hacer la conserva
Una olla alta
Una escurridera
3 boles grandes
Unas pinzas largas, las de carne sirven
Frascos de vidrio y tapaderas
Paños de cocina muy limpios
PREPARACIÓN Y COCCIÓN
Ponemos a calentar una olla con agua.
Lavamos con agua y jabón los frascos y tapas.
Cuando el agua hierva, ponemos los frascos y tapas dentro y escaldamos unos minutos.
Extendemos el trapo de cocina en la encimera de la cocina, sacamos los frascos y tapas y los dejamos escurrir encima.
Lavamos los tomates, les hacemos un corte en forma de cruz en la base y los escaldamos 2 o 3 minutos.
Tenemos la costumbre de escaldar los botes limpios y aprovechar la misma agua para escaldar los tomates.
Los sacamos del agua, los ponemos en el escurridor y esperamos el tiempo necesario para manipularlos sin quemarnos.
Los pelamos, los cortamos por la mitad y los exprimimos ligeramente con las manos para que saquen parte del agua y las semillas.
Esta agua del tomate, la guardaremos en un bol, un segundo bol será para las pieles y un tercero para el tomate limpio.
Llenamos los frascos con el tomate cortado a trozos del tamaño que nos interese.
Presionamos con la maza del mortero o una cuchara para que los frascos queden llenos hasta el cuello.
Añadimos agua del tomate para terminar de llenarlos.
Limpiamos la boca de los frascos y los tapamos.
Es importante que las tapas encajen bien y que estén limpias y secas.
Una vez los botes llenos y bien tapados, empezaremos a hacer la parte más importante de la conserva, la esterilización.
En una olla ponemos un paño de cocina doblado en el fondo y ponemos los botes, que deben quedar cubiertos de agua unos tres dedos por encima.
Calentamos la olla hasta que llegue a ebullición.
El agua hierve a 100 ºC, calculamos unos 30 minutos.
Pasado el tiempo, paramos la cocción y dejamos enfriar dentro de la misma olla.
Sacamos los frascos, los etiquetamos y los ponemos en un lugar fresco, seco y oscuro.
Los podemos guardar más de un año.
Júlia y Montse