
INGREDIENTES
Berenjena
Agua
Harina
Sal
Aceite de oliva virgen extra
PREPARACIÓN Y COCCIÓN
Lavamos la berenjena y la cortamos fina, la ponemos en un plato y sazonamos. Preparamos una mezcla de harina y agua. La proporción es 50 g de harina por 70 ml de agua, unas 8 cucharadas, añadimos un poco de sal. Nos tiene que quedar una textura cremosa.
Ponemos aceite en una sartén y calentamos. Cuando el aceite esté caliente, freímos la berenjena previamente pasada por la mezcla.
Freímos hasta que quede dorada por los dos lados. La dejamos en un plato sobre papel de cocina.
Servimos recién hecha.
PARA SABER MÁS
Hay quien deja la berenjena un buen rato con sal y después la enjuaga para evitar que amargue. Yo me salto este paso; en casa nos gusta tal cual.
Es importante la proporción harina y agua. Si está bien hecha no absorbe aceite.
Cuando pasamos la berenjena por la mezcla, podemos usar un pincel para evitar un exceso de masa.
RESULTADO
Quedará una berenjena buenísima y crujiente. Para comer sola o como guarnición de cualquier otro plato.
Montse